Aclamada por los pacientes, ampliamente practicada por especialistas en oftalmología, la cirugía refractiva constituye una solución fiable. Se recomienda para corregir ciertos defectos de la visión, en particular la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía. También es adecuada para algunos casos de presbicia. ¿Es dolorosa esta intervención? ¿Cuáles son los cuidados postoperatorios? ¡La Clínica Néovision te lo cuenta todo!

¿Duele la cirugía refractiva?

Esta intervención se realiza con anestesia local. Antes de la operación, el médico instila en el ojo unas gotas de colirio destinadas a insensibilizar la zona durante los aproximadamente 30 minutos necesarios. A veces se pueden sentir leves escozores, pero la cirugía refractiva es totalmente indolora.

Como toda intervención, la cirugía con láser puede causar molestias, especialmente en personas estresadas o tensas. El separador de párpados, en particular, a veces genera incomodidad en los pacientes. Si es necesario, tu cirujano puede recetarte un ansiolítico antes de la operación.

Al finalizar la intervención, se prevé un tiempo de reposo de media hora en la clínica, luego el paciente puede regresar a casa.

 

¿Son dolorosas las secuelas postoperatorias de la cirugía refractiva?

Durante las primeras 24 horas tras la operación, es posible sentir molestias, una sensación de « polvo en el ojo » o sequedad ocular, así como hinchazón de los párpados. También son normales la visión borrosa y una sensibilidad aumentada a la luz. Sin embargo, cualquier dolor real debe hacer que el paciente regrese al consultorio para que el oftalmólogo verifique la ausencia de infección.

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